Pastor´s Message

This weekend our Parish is very honored to welcome Knights of Columbus from around Arizona. State officers and leaders from many local councils gathered here Friday and Saturday for the annual “Organizational Meeting”. It was the first time in our Council’s 67 year history that we have hosted it.

There are now over 20,000 Knights in Arizona, contributing much to the life of the Catholic Church. As well, they help thousands of families through programs like donating ultrasound machines to pregnancy centers so that moms and dads can see their babies and doctors can care for them. Historically the Knights have been called “the strong right-arm of the Church.” We certainly know that’s true of our own Avondale Council 4737.

Blessed Fr. Michael McGivney founded the Knights of Columbus in 1882 in New Haven, Connecticut. At the time, Catholics faced terrible and widespread discrimination, prejudice, and economic challenges. Particularly when a family’s “breadwinner” died or became too sick to work the children could face forced separation by state authorities or homelessness. Fr. McGivney also saw men in his parish and neighborhood turning to vice and suffering loneliness or division on ethnic lines.

His vision of a Catholic men’s organization, dedicated to Charity, Unity, Fraternity, and Patriotism, has grown to become the largest in the world – now with over 2 million Knights! Our Supreme Knight, Patrick Kelly, predicted last year that as men in the United States face an epidemic of loneliness and lack of connection the Knights would step into the breach and serve as one of the the greatest means of Brotherhood in Christ.

Father McGivney also believed that by being a Knight a Catholic man would become a better husband, dad, son, brother, and coworker. I hope that all of us who have Knights in our families and workplaces have seen how correct his vision was!

Of course, the Knights of Columbus are not the only Catholic group that helps strengthen our relationship with God, our family, and our fellow Catholics. There are dozens right here at St. John Vianney Parish, in English and Spanish, which meet regularly to worship, study God’s word, and live works of mercy.

I know they also have a lot of fun! As more and more of us are moving to the west valley, parish groups are an excellent way to get to know new friends and build community. I continue to hear from new members that they really feel welcomed and at-home here at SJV. No doubt this is largely due to how involved we tend to be in helping at Mass and the “extra-curriculars” of parish life.

If you feel God calling you, or even just tugging a little in your soul, call us and we can give you information about any of our dozens of groups. Next month, the ladies of the parish are invited to a special reception in the CSC hosted by the Catholic Daughters of the Americas. For those who are familiar with the CDA (they are particularly active at our neighbor parish in Tolleson, Blessed Sacrament) you know it’s a lively and encouraging band of sisters. Leaders of the CDA will be able to answer questions and share information with anyone who would like to help form a Court at SJV.

As Saint Paul says, “There is one body, but it has many parts. But all its many parts make up one body. It is the same with Christ.” (1Cor 12:12) I love to see the collaboration and cooperation among groups and parish leaders – as well as diversity of ways the Holy Spirit inspires us here. Just as we remember that the family that prays together stays together I believe it is true at the parish-level too. Let’s pray with each other and for each other this week, in Jesus’ holy name.

In Christ,


Mensaje del párroco

Este fin de semana, nuestra parroquia tiene el gran honor de recibir a los Caballeros de Colón de todo Arizona. Oficiales estatales y líderes de muchos consejos locales se reunieron aquí el viernes y el sábado para la «Reunión Organizativa» anual. Fue la primera vez en los 67 años de historia de nuestro Consejo que fuimos los anfitriones de este evento.

Actualmente hay más de 20,000 Caballeros en Arizona, quienes contribuyen enormemente a la vida de la Iglesia Católica. Asimismo, ayudan a miles de familias por medio de programas como la donación de ecógrafos a centros de ayuda para embarazos, permitiendo así que padres y madres vean a sus bebés y que los médicos puedan atenderlos. Históricamente se ha llamado a los Caballeros «el brazo fuerte de la Iglesia». Sin duda, sabemos que esto es cierto en el caso de nuestro propio Consejo 4737 de Avondale.

El Beato Padre Michael McGivney fundó los Caballeros de Colón en 1882 en New Haven, Connecticut. En aquella época, los católicos enfrentaban una discriminación y unos prejuicios terribles y generalizados, además de dificultades económicas. Especialmente cuando el principal proveedor de la familia fallecía o se enfermaba gravemente y no podía trabajar, los hijos corrían el riesgo de ser separados de sus familias por las autoridades del estado o de quedarse sin hogar. El Padre McGivney también observaba cómo hombres de su parroquia y barrio caían en vicios y sufrían soledad o divisiones por motivos étnicos.

Su visión de una organización de hombres católicos dedicada a la Caridad, la Unidad, la Fraternidad y el Patriotismo ha crecido hasta convertirse en la más grande del mundo: ¡hoy cuenta con más de 2 millones de Caballeros! Nuestro Caballero Supremo, Patrick Kelly, predijo el año pasado que, ante la epidemia de soledad y falta de conexión que enfrentan los hombres en Estados Unidos, los Caballeros de Colón saldrían al encuentro de esta necesidad y servirían como uno de los mayores instrumentos de fraternidad en Cristo.

El Padre McGivney también creía que al convertirse en Caballero, un hombre católico llegaría a ser mejor esposo, papá, hijo, hermano y compañero de trabajo. ¡Espero que todos aquellos que tenemos Caballeros en nuestras familias y lugares de trabajo podamos ver que su visión es correcta!

Por supuesto, los Caballeros de Colón no son el único grupo católico que ayuda a fortalecer nuestra relación con Dios, con nuestra familia y con nuestros hermanos católicos. Aquí mismo, en la parroquia de San Juan Vianney, existen decenas de grupos —tanto en inglés como en español— que se reúnen regularmente para adorar, estudiar la Palabra de Dios y poner en práctica las obras de misericordia.

¡Sé que también se divierten mucho! Mientras más y más personas se están mudando al west valley, los grupos parroquiales son una excelente manera de conocer gente nueva y construir comunidad. Los nuevos miembros me dicen que se sienten muy bienvenidos y como en casa aquí en SJV. Sin duda, esto se debe en gran parte a nuestra participación activa en la Misa y en las actividades extracurriculares de la vida parroquial.

Si sientes que Dios te llama, o incluso si simplemente sientes un pequeño llamado en el alma, llámanos y te daremos información sobre cualquiera de nuestros numerosos grupos. El próximo mes, las mujeres de la parroquia están invitadas a una recepción especial en el CSC, organizada por las Hijas Católicas de las Américas. Para quienes conocen las HCA (son particularmente activas en nuestra parroquia vecina en Tolleson, el Santísimo Sacramento), saben que es un grupo dinámico. Sus líderes podrán responder preguntas y compartir información con cualquiera que quisiera ayudar a formar una Corte en SJV.

Como dice San Pablo: «Hay un solo cuerpo, pero tiene muchos miembros; pero todos sus miembros, en su multitud, constituyen un solo cuerpo. Lo mismo sucede con Cristo» (1 Cor 12:12). Me alegra ver la colaboración y cooperación entre los grupos y los líderes parroquiales, así como la diversidad de maneras en que el Espíritu Santo nos inspira aquí. Así como sabemos que la familia que reza unida permanece unida, creo que esto también es cierto a nivel parroquial.

En Cristo,